
Es uno de los relatos más bonitos y más repetidos: el Presa Canario desciende de los perros de los guanches, un animal ancestral de las islas. Suena épico. El problema es que, cuando vas a las fuentes, no se sostiene. Manuel Curtó Gracia lo revisó una por una en su libro. Esto es lo que de verdad sabemos de los perros de los antiguos canarios.
El mito: los «grandes perros lanudos»
Empecemos por la leyenda. Fray Juan Abreu de Galindo, en su Historia de la Conquista (1632), cuenta que a los habitantes de Gran Canaria y La Palma se les aparecía el demonio «como grandes perros lanudos», a los que llamaban Tibisenas (en Gran Canaria) e Irnene (en La Palma).
Curtó lo aclara sin rodeos: los mitos, los demonios, las creencias, son productos culturales. Aquel perro grande y lanudo era irreal, pura mitología —probablemente un eco de perros del país de donde vinieron los aborígenes—. Y ojo, no tiene nada que ver con los actuales garafianos de La Palma, que son perros de cruce reciente (Collie con mestizos del lugar).
El culto: el perro que acompañaba al muerto
Donde el perro sí aparece de verdad es en el culto a los muertos. La arqueología —lo documenta Luís Diego Cuscoy— ha hallado en varias cuevas sepulcrales de Tenerife perros enterrados junto a su amo, probablemente sacrificados a su muerte para hacer de guía del alma hacia la región de los muertos.
Y aquí llega el dato que lo cambia todo: uno de esos cráneos, momificado y con restos de pelo corto color crema, correspondía a un perro de talla pequeña. No a un moloso.
La realidad: perros pequeños, salvajes… y comidos
Las crónicas de la conquista confirman el retrato. En Le Canarien (1402), refiriéndose a Gran Canaria, se lee que había «unos perros salvajes que parecen lobos, pero son pequeños». Fray Alonso de Espinosa describe «zatos o gozques pequeños que llamaban cancha», que los naturales criaban y que, tras la batalla de Acentejo, llegaron a comerse los cadáveres.
Es más: está suficientemente comprobada la cinofagia entre los aborígenes. En algunos yacimientos, los restos de perro suponían una parte apreciable de los huesos de cocina. Se comían el perro, con moderación, pero se lo comían.
La conclusión honesta
Sumemos: perros pequeños, salvajes o semisalvajes, usados en el culto de los muertos y hasta comidos. Cráneos que no llegan a los 10 centímetros. ¿De verdad de ahí sale un moloso de presa de 50 kilos?
La respuesta es no. El viejo perro de presa de las islas era el perro de presa de origen español, y se perdió. El Presa Canario, como raza, nace a partir de los años 70, de cruces entre razas importadas y el Perro de Ganado Majorero, que desciende de los perros ganaderos españoles. Ninguno viene del pequeño perro de los aborígenes. Como decía Curtó, querer descenderlo de los perros prehispánicos es «querer demostrar lo indemostrable».
Y esa —la de verdad— es una historia mucho mejor. Está entera en el libro «El Perro de Presa Canario, su verdadero origen»: échale un vistazo.
Preguntas frecuentes
Lo que más nos preguntan
- ¿El Presa Canario desciende de los perros de los guanches?
- No. Las crónicas y la arqueología describen a los perros de los antiguos canarios como animales pequeños y salvajes, sin nada que ver con un moloso de presa. El viejo perro de presa de Canarias era de origen español, y se perdió. El Presa Canario, como raza, se gesta a partir de los años 70 con cruces entre razas importadas y el Perro de Ganado Majorero; antes de esa fecha no existía la raza, y ni una ni otro descienden de los perros aborígenes.
- ¿Cómo eran los perros de los antiguos canarios?
- Pequeños. En Le Canarien (crónica de la conquista, 1402) se describen en Gran Canaria «unos perros salvajes que parecen lobos, pero son pequeños». Fray Alonso de Espinosa habla de «zatos o gozques pequeños» que los naturales criaban. Y los cráneos aborígenes hallados no superan los 10 centímetros de longitud.
- ¿Los guanches comían perro?
- Sí, aunque de forma moderada. Los estudios arqueológicos de Luís Diego Cuscoy confirman la cinofagia entre los aborígenes: en algunos yacimientos, los restos de perro suponían un porcentaje apreciable de los huesos de cocina. No era su alimento principal, pero está documentado.
- ¿Qué papel tenía el perro en la cultura guanche?
- Sobre todo en el culto de los muertos. La arqueología ha hallado perros enterrados junto a su amo, probablemente sacrificados a su muerte para hacer de guía del alma hacia la región de los muertos. Y en el mito, el demonio se les aparecía como «grandes perros lanudos» (llamados Tibisenas) — pero eso era una creencia, no un animal real.
- ¿De dónde viene entonces el Presa Canario?
- El viejo perro de presa llegó a Canarias desde España con los conquistadores y colonos, y se perdió. La raza actual empieza a gestarse a mediados de los 70 y es nueva: producto de cruces entre varias razas importadas a Canarias y el Perro de Ganado Majorero, que a su vez desciende de los perros ganaderos españoles. Es un origen reciente, no una herencia prehispánica.
Del libro
Esto es solo una parte de la historia
Muchos de nuestros artículos nacen de «El Perro de Presa Canario, su verdadero origen», el libro de Manuel Curtó Gracia: 450 páginas de historia, documentos y polémica sobre la raza.
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