
Hay historias que valen por mil argumentos. Esta es una de ellas, y la contó Manuel Curtó Gracia en su libro tras la llamada de un joven gallego, aficionado a la raza, que había encontrado algo increíble en una revista de aviones.
Un perro de presa en el desierto
Estamos a finales de los años 20 en Cabo Juby, un fuerte español en la costa del Sáhara. Allí, un joven aviador francés ejercía de jefe de escala de la línea aeropostal: Antoine de Saint-Exupéry, el que años después escribiría El Principito.
Para reforzar la guardia nocturna del fuerte, al aviador español Hidalgo se le ocurrió una idea: traer un perro de presa de Canarias que espantara a los merodeadores. Lo bautizaron Perico.
Una noche de 1928, los aviadores oyeron los ladridos de Perico mezclados con gritos de auxilio desde el exterior del fuerte. Salieron con luces y se encontraron con la escena: el perro había hecho presa en el hombro de Saint-Exupéry y no lo soltaba pese a los forcejeos. Finalmente Hidalgo tuvo que golpear la cabeza del animal con un montante de avión para que lo liberara. El escritor salió con unas magulladuras y un ataque de nervios del que se repuso días después.
Un perro de presa canario, haciendo lo que sabía hacer, mordió al autor de El Principito. Y quedó una fotografía de 1927 —Perico junto a Hidalgo, este en pijama— publicada en la revista Avión Revue.
Por qué esa foto vale oro
No es solo una anécdota curiosa. De los perros de presa canarios de principios del siglo XX hasta los años 50 se conservan poquísimas fotografías, y por eso es muy difícil saber cómo eran de verdad. Perico es uno de esos rarísimos documentos.
Curtó analizó la imagen con cuidado y llegó a una conclusión: Perico era un «chato», uno de los perros de toro españoles (los ingleses del XIX los llamaban Spanish Bulldog). Cabeza algo convexa, caño nasal corto y respingón, cuerpo grande y macizo… y prognato. Al compararlo con su archivo, encontró dos perros de cabeza asombrosamente parecida: uno en un libro de 1911, otro en una placa de bronce de 1625 que se exhibe en el Museo Británico. Para él, el parentesco era incuestionable.
La lección de Perico
¿Qué significa todo esto? Que el perro de presa español —el chato— se conservó en Canarias hasta finales de los años 30, quizá los 40. Y que en la Península, por esas mismas fechas, los alanos, presas y chatos se extinguieron casi a la vez.
Aquí Curtó es tajante, y conecta con el verdadero origen del Presa: de aquellas viejas castas españolas no queda ni rastro. Los actuales Ca de Bou y alanos son intentos de reconstrucción. Y una reconstrucción nunca es la raza antigua: es una raza nueva a la que se le pone el nombre de la extinta. Justo lo que ocurrió con el Perro de Presa Canario, reconstruido desde los años 70.
Perico, el perro que mordió a Saint-Exupéry, es la prueba gráfica de una historia real —española, no prehispánica— mucho más interesante que cualquier leyenda.
Esta y otras historias están en el libro «El Perro de Presa Canario, su verdadero origen» de Manuel Curtó Gracia. Si te gustan estas cosas, ahí lo tienes.
Preguntas frecuentes
Lo que más nos preguntan
- ¿Es cierto que un perro de presa mordió a Saint-Exupéry?
- Sí. En Cabo Juby (Sáhara), donde el escritor Antoine de Saint-Exupéry fue jefe de escala, un perro de presa traído de Canarias —Perico— le hizo presa en el hombro una noche de 1928 y no lo soltó hasta que su dueño le golpeó la cabeza con un montante de avión. Saint-Exupéry salió con magulladuras y un buen susto. La anécdota la recogió el aviador Hidalgo, que fue quien propuso traer el perro.
- ¿Quién era Perico?
- Un perro de presa canario de finales de los años 20, llevado desde Canarias al fuerte español de Cabo Juby para ayudar en la guardia nocturna y espantar a los merodeadores. Existe una fotografía suya de 1927 —junto al aviador Hidalgo en pijama— publicada en la revista Avión Revue, y es uno de los poquísimos documentos gráficos de un perro de presa canario de esa época.
- ¿Qué tipo de perro era Perico?
- Analizando la foto, Manuel Curtó Gracia lo clasifica dentro de los perros de toro españoles llamados «chatos»: cabeza algo convexa, caño nasal corto y respingón, cuerpo grande y macizo, y prognato. Encontró una similitud notable con perros de un libro de 1911 y de una placa de bronce de 1625 (Museo Británico) — un parentesco, a su juicio, incuestionable.
- ¿Qué demuestra Perico sobre el origen del Presa Canario?
- Que el perro de presa español —el «chato»— se conservó en Canarias hasta finales de los años 30 o 40. En la península, los alanos, presas y chatos se extinguieron por esas mismas fechas. Refuerza la tesis del origen español del Presa, no una ascendencia prehispánica.
- ¿Los actuales alanos y Ca de Bou son las mismas razas antiguas?
- No. Como recuerda Curtó, de las viejas castas de alanos, presas y chatos de la Península e Islas Baleares no queda ni rastro. Los actuales Ca de Bou y alanos españoles son un intento de reconstrucción — y una reconstrucción nunca es la raza antigua, sino una raza nueva a la que se le da el nombre de la extinta. Exactamente lo mismo que pasó con el Presa Canario.
Del libro
Esto es solo una parte de la historia
Muchos de nuestros artículos nacen de «El Perro de Presa Canario, su verdadero origen», el libro de Manuel Curtó Gracia: 450 páginas de historia, documentos y polémica sobre la raza.
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