
Hay un matiz que casi nadie cuenta bien, y es importante entenderlo: antes de los años 70, "el Presa Canario" no existía como raza. Existía el perro de presa —un tipo de perro que se criaba en Canarias, también llamado "perro de la tierra" o "perro del país"—, pero nadie lo llamaba Presa Canario ni lo entendía como una raza definida. Y ese viejo perro de presa estuvo a punto de perderse para siempre. Esta es la historia real, tal y como la documentó Manuel Curtó Gracia en El Perro de Presa Canario, su verdadero origen.
Un perro de presa, no una raza con nombre
El viejo perro de presa canario tenía una razón de ser muy concreta: las peleas de perros. Con ese fin se cruzaba y seleccionaba (embestida, presa firme, aguante). Y además era el perro del campesino: guardián, defensor, y capaz de bregar con el ganado vacuno más terco.
Pero ojo: en las entrevistas del libro, los viejos perreros nunca hablan de "raza". Hablan de "perros de presa", "perros de la tierra", "perros" a secas. Demetrio Trujillo, uno de ellos, "habla de perros, no habla de razas". La idea de que había una raza llamada Presa Canario, con su prototipo y su nombre, sencillamente no existía aún.
La prohibición de las peleas: el principio del fin
En 1954, tras una denuncia, la policía hizo prometer a don Polo Acosta —el gran peleador de Tenerife— que no volvería a pelear perros. Cumplió. Y con aquella prohibición, escribe Curtó, llegó "la muerte del perro de presa canario". No fue solo la ley: llegó la moda del pastor alemán tras la Segunda Guerra Mundial. En palabras de Polo Acosta:
"Antes en cualquier casa se veía un perro de presa echado en la puerta, ¡y cuidado que a nadie se le ocurriera entrar! Luego vinieron los pastores alemanes y ya nadie se ocupó de los presas."
La conclusión del autor es demoledora: "una raza canina puede perderse en menos de veinte años, si deja de interesar. Eso le ocurrió al perro de presa canario."
Años 70: no quedaba nada
Cuando Manuel Curtó Gracia se propuso, a principios de los 70, buscar el mítico perro por todo el Archipiélago —de pueblo en pueblo, de casa en casa—, el resultado fue desolador: ya no quedaba. Lo que encontró fueron mestizos recientes de Bulldog inglés, Dogo alemán y Bóxer a los que la gente seguía llamando "perros de presa". Los viejos le enseñaban fotos, le contaban cómo eran… pero el perro, el de verdad, se había ido.
De aquel rescate nace la raza
Aquí está la clave, y lo que casi nadie explica: el Presa Canario, como raza, empieza a gestarse a mediados de los 70, no antes. No fue la supervivencia intacta de un perro milenario; fue una raza nueva, construida por un puñado de criadores a partir de los pocos ejemplares tipo presa que sobrevivían, del Perro de Ganado Majorero y de una selección rigurosa.
Manuel Curtó Gracia fue una pieza central: fue él quien empezó a divulgar la idea de "raza" en sus artículos (1976-77, y luego en El Día y El Mundo del Perro), a catalogar aquel tipo de perro con la denominación "canario" y a entenderlo como un conjunto racial. Fue el primer adiestrador profesional de Tenerife, y empezó a criar con sus primeros perros, Piba y Bobi.
Por eso Curtó fue siempre el primero en desmontar el mito: el Presa Canario no es una raza antigua, sino nueva, producto de la recuperación de aquel viejo tipo presa. Y denunció el fraude de quienes vendían "una raza milenaria y pura" para cobrar más por sus cachorros.
Por eso "el verdadero origen"
El título del libro no es casual. La grandeza del Presa Canario no está en un mito de antigüedad, sino en una historia de rescate: un tipo de perro que estuvo a punto de desaparecer, y al que unos pocos, recuperándolo, convirtieron en una raza — con trabajo y sin engaños.
En Irema Curtó (afijo nº 896, criando desde 1977) somos parte de esa historia. No te vendemos una leyenda: guardamos el perro que se recuperó. Si quieres conocerlo, mira nuestros perros, lee el libro donde está todo, o escríbenos.
Del libro
Esto es solo una parte de la historia
Muchos de nuestros artículos nacen de «El Perro de Presa Canario, su verdadero origen», el libro de Manuel Curtó Gracia: 450 páginas de historia, documentos y polémica sobre la raza.
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