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Historia· 6 min

Manuel Curtó Gracia, el primer adiestrador profesional de Tenerife

Dario de Irema Curtó, Perro de Presa Canario

Antes de ser el criador y el historiador del Perro de Presa Canario, Manuel Curtó Gracia fue otra cosa: adiestrador de perros. Y no uno cualquiera —por lo que él mismo dejó escrito, el primer adiestrador profesional de Tenerife—. Es una parte de su historia que casi nadie conoce, y que explica mucho sobre cómo se cría un Presa en Irema Curtó.

Un mundo sin adiestradores

En la Canarias de los años 70, a los perros de presa no se les adiestraba. Cada propietario los educaba como podía, en el día a día, desde cachorros; y el que tenía instinto de guarda defendía su territorio sin que nadie se lo enseñara. Profesionales, ninguno. Como mucho, algún aficionado suelto —Curtó recuerda a Pepito Ojeda, en Gáldar (Gran Canaria), que adiestró al perro Guanche, hermano de su primera perra de presa, Piba—.

Había, eso sí, una curiosidad: en Tafira (Gran Canaria) un adiestrador alemán con instalaciones propias, que —según se contaba— de joven había adiestrado perros para el ejército alemán. Un amigo de Curtó le llevó una Dobermann. Pero a aquel alemán es probable que nunca le llevaran un perro de presa a adiestrar, por la sencilla razón de que no había.

1976: Tamaimo

El punto de inflexión llegó en 1976. A su mujer, maestra, la destinaron como interina al colegio de Tamaimo, un pueblito del noroeste de Tenerife «encerrado entre montañas con vistas al mar». Y allí, en ese rincón, Manuel Curtó empezó su nueva vida profesional: la de criador y adiestrador de perros.

Él lo cuenta con humor: cuando iba por el pueblo con un perro al lado, con el pelo largo y la barba hasta la mitad del pecho, la gente lo miraba, comentaba y se reía disimuladamente. Nunca habían visto a un tipo tan raro por allí, y menos adiestrando perros.

El primer cliente (y el primer presa)

El primer perro que le trajeron a adiestrar fue un Dobermann, de un médico de Santa Cruz. A los dos meses se lo llevó «perfectamente obediente y centrado», por once mil pesetas de la época. Detrás vinieron más clientes —y, en sus palabras, «hasta hoy, que sigo en activo»—.

El primer perro tipo presa que adiestró se llamaba Perico: dos años, blanco, producto de un cruce de Bóxer con un mestizo de Dogo Alemán. Mientras tanto, Curtó ya criaba con Piba y Bobi, sus primeros perros tipo presa —los que están en el origen de todo lo que vino después—.

Lo que dejó escrito

«Si no estoy equivocado, yo fui el primer adiestrador profesional de Tenerife, y durante muchos años el único.»

— Manuel Curtó Gracia, Tenerife, 23 de enero de 2015

Por qué esto importa

No es solo una anécdota bonita. Un criador que además fue adiestrador profesional entiende al perro por dentro: cómo aprende, cómo reacciona, qué es temple y qué es nervio. Esa mirada —la del que ha trabajado al perro, no solo fotografiado— es la que hay detrás de la selección de Irema Curtó desde hace medio siglo. Es también la razón por la que insistimos tanto en el carácter y la socialización: el Presa se cría, no se improvisa.

Todo esto —y mucho más— está en el libro «El Perro de Presa Canario, su verdadero origen». Si quieres conocer la raza desde dentro, échale un vistazo.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan

¿Quién fue Manuel Curtó Gracia?
El fundador del criadero Irema Curtó (afijo registrado en 1975) y autor del libro «El Perro de Presa Canario, su verdadero origen». Antes de dedicarse a criar y divulgar la raza, fue adiestrador de perros: por lo que él mismo cuenta, el primer adiestrador profesional de Tenerife y durante muchos años el único.
¿De verdad fue el primer adiestrador profesional de Tenerife?
Así lo dejó escrito en su libro: «Si no estoy equivocado, yo fui el primer adiestrador profesional de Tenerife, y durante muchos años el único». En los años 70, en Canarias no había adiestradores profesionales, solo algún aficionado suelto. Él empezó a cobrar por adiestrar en 1976.
¿Se adiestraba a los perros de presa antes de los años 70?
No. En Canarias a los perros de presa (o tipo presa) no se les adiestraba: cada dueño los educaba a su manera, en el día a día, desde cachorros, y el que tenía instinto de guarda defendía su territorio de forma natural. El adiestramiento profesional llegó después.
¿Cuándo empezó a criar y a adiestrar?
En 1976, cuando a su mujer, maestra, la destinaron al colegio de Tamaimo, en el noroeste de Tenerife. Allí empezó su nueva vida profesional como criador y adiestrador. Su primer cliente fue un médico de Santa Cruz con un Dobermann; dos meses después se lo llevó obediente por once mil pesetas de la época.
¿Por qué importa esto para el Presa Canario de hoy?
Porque detrás de la raza que cría Irema Curtó no hay marketing, hay un criador que además fue adiestrador profesional y que entendía el carácter del perro por dentro. Esa base —conocer al perro trabajando, no solo en la foto— es lo que separa un criadero serio de un vendedor.

Del libro

Esto es solo una parte de la historia

Muchos de nuestros artículos nacen de «El Perro de Presa Canario, su verdadero origen», el libro de Manuel Curtó Gracia: 450 páginas de historia, documentos y polémica sobre la raza.

Ver el libro

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