Perros de presa en la Canarias del siglo XVI: lo que dicen los documentos

¿De dónde viene realmente el Perro de Presa Canario? La respuesta no está en la leyenda, está en los archivos. Los Acuerdos de los Cabildos de Tenerife y de Betancuria (Fuerteventura) y las Ordenanzas de Tenerife hablan de perros de presa desde hace más de cinco siglos. Manuel Curtó Gracia los rastreó para su libro, y lo que cuentan es muy distinto del cuento romántico.
Primero, un mito que hay que enterrar
Se repite que "Canaria" viene de canes (perros) porque aquí había perros enormes desde tiempos remotos. Falso. Los cronistas que describieron las islas en la conquista hablan de "perros salvajes que parecen lobos, aunque son pequeños". Los cráneos de perro aborigen que se conservan en el Museo Arqueológico de Tenerife no llegan a 10 centímetros. El perro de los antiguos canarios era pequeño, y a veces formaba parte de su alimentación. De ahí no sale un moloso de 60 kilos.
Lo que traían los conquistadores
Con la conquista (1402 en adelante) llegan a Canarias colonos de España y Portugal con sus animales: caballos, vacas, cabras, cerdos… y perros de distintas razas para distintos cometidos: mastines, presas, podencos, perdigueros, perros de ganado. El historiador Viera y Clavijo lo confirma: "los perros más comunes de nuestras Canarias son mastines, perros de pastor, podencos, perdigueros, pachones, dogos, perros de aguas, sabuesos". Perros típicamente españoles.
Los documentos, uno a uno
En los Acuerdos y Ordenanzas, "perros de presa" y "perros de ganado" aparecen una y otra vez —señal de que eran los más numerosos o los más temidos por el daño al ganado:
- 1501 (Cabildo de Tenerife): se regula quién puede tener "perras de las grandes", que deben ir atadas o con bozal.
- 1506-1523: sucesivas ordenanzas mandan matar los perros que dañan el ganado, y se habla de "perro salvaje (cimarrón)".
- 1630 (Betancuria): "para tener perro de presa deberá manifestarlo a la Justicia".
- 1645: cada vecino podía quedarse un perro para guarda de su casa, "teniéndolo atado si es de presa o ganado".
Ni una sola vez, en siglos de documentos, se llama a estos perros "canarios" como si fueran una raza propia. Eran perros de presa y de ganado, de origen español, que con el tiempo y el aislamiento de las islas se fueron perfilando.
El Majorero, la pieza que faltaba
El otro protagonista es el Perro de Ganado Majorero (el bardino de Fuerteventura). Curtó, tras hablar con los ganaderos viejos de la isla, concluye que también desciende de los viejos perros de ganado españoles, no de perros prehispánicos. De la mezcla de aquellos perros de presa españoles con la sangre del Majorero salió, con los siglos, el moloso que hoy llamamos Presa Canario.
El verdadero origen
Esa es la conclusión que da título al libro de Manuel Curtó Gracia: el perro de presa de Canarias es de raíz española, no prehispánica. De aquel viejo tronco —los perros de presa que trajo España y la sangre del Majorero— saldría, ya en el siglo XX, la raza que hoy llamamos Perro de Presa Canario. No es menos canario por ello —es canario del todo—, pero su historia es real, no mitológica. Y conocerla es la mejor defensa contra quienes venden humo.
Si te interesa la historia de verdad de la raza, está entera en el libro. Y si buscas un ejemplar auténtico, conoce nuestros perros.
Del libro
Esto es solo una parte de la historia
Muchos de nuestros artículos nacen de «El Perro de Presa Canario, su verdadero origen», el libro de Manuel Curtó Gracia: 450 páginas de historia, documentos y polémica sobre la raza.
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