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Historia· 8 min

El día que reconocieron al Presa Canario (y el fraude de Rocote)

Perro de Presa Canario de capa negra de Irema Curtó

El 28 de abril de 1989, en la Institución Ferial de Canarias (Las Palmas), el Perro de Presa Canario fue reconocido oficialmente por la Real Sociedad Central Canina Española. Debía ser el día grande de la raza. Fue, en palabras de Manuel Curtó Gracia, "la peor cuchillada que se le ha asestado a nuestro perro". Esta es la historia, contada por alguien que estuvo allí.

Ciento diecisiete perros que no se parecían en nada

De los más de 170 perros inscritos, el juez (Evaristo Sanllehí) dio el visto bueno a 117. El problema: la mayoría eran ejemplares dispares, muchos mestizos de primera o segunda generación —de Bullterrier, Mastín Napolitano, Gran Danés, Perro de Ganado Majorero y "otras cosas varias"—. Su único mérito común, ironizaba Curtó, era haber nacido en Canarias.

Rechazaron a los perros negros

Cuando pasó el primer presa negro, se dijo que no, "que no se contemplaba en el estándar". A los dueños de perros negros se les subió la sangre a la cabeza. Solo después de una protesta en bloque —el presidente del club de Gran Canaria presentó su perra negra y "se armó la marimorena"— acabaron dejándolos pasar. Aquel rechazo fue una de las razones por las que, semanas después, se elaboró un estándar modificado que sí admite el manto negro.

El escándalo: el CAC para un mestizo de Bullmastiff

Y llegó lo grave. El CAC —el título— recayó en Rocote, un perro que Curtó llevaba tiempo denunciando: hijo de una perra Bullmastiff con pedigrí (Chunga de Timanfaya) y de un descendiente de Bullterrier. Su hermana de camada, Princesa, ganó entre las hembras. El público estalló:

"Los silbidos y abucheos del público en estereofonía amplificada se oyeron hasta en Pekín, porque ya todo el mundo sabía que aquel perro era hijo de perra Bullmastiff."

Todo estaba, según el autor, convenido de antemano.

La reacción: los criadores paran los pies a la oficialidad

Lejos de rendirse, los criadores independientes y los clubes de ambas provincias —con Manuel Curtó Gracia y Clemente Reyes Santana entre ellos— hicieron algo insólito: se unieron. El 21 de mayo de 1989 enviaron un comunicado a Madrid exigiendo:

  • Anular los Registros de Raza concedidos el 28 de abril (mestizos evidentes, algunos de primera generación).
  • Dejar sin efecto las designaciones del juez.
  • Suspender temporalmente el Registro y el CAC hasta poner orden.

Y lo consiguieron. La Real Sociedad Canina suspendió primero (mayo) y anuló después (27 de julio de 1989) el acuerdo. En paralelo, esos mismos criadores redactaron un estándar modificado por consenso de las dos provincias —el que admite el negro— que sería la base de cara a la FCI.

Por qué esta historia es importante

Porque explica de dónde viene la obsesión de Irema Curtó por la autenticidad. La raza no se defendió sola: hubo gente que peleó, documento en mano, para que "Presa Canario" no significara "cualquier mestizo con pedigrí". Manuel Curtó Gracia estuvo en primera línea de esa batalla.

(Años después, en 2001, el club oficial cambiaría el nombre a "Dogo Canario" para el reconocimiento de la FCI. Pero esa es otra historia, y otro perro.)

¿Quieres el relato completo, con nombres y fechas? Está en el libro. Y si buscas un presa con genealogía de verdad, aquí están los nuestros.

Del libro

Esto es solo una parte de la historia

Muchos de nuestros artículos nacen de «El Perro de Presa Canario, su verdadero origen», el libro de Manuel Curtó Gracia: 450 páginas de historia, documentos y polémica sobre la raza.

Ver el libro

¿Buscas un Presa Canario auténtico?

Hablemos sobre nuestras camadas y nuestro modo de criar.