Salud
Cómo erradicar la displasia de cadera en el Presa Canario
La displasia es la enfermedad hereditaria más extendida en perros grandes. Síntomas, diagnóstico, programa de selección y qué exigirle al criador antes de pagar.

La displasia de cadera es la enfermedad hereditaria más extendida en perros grandes, y el Presa Canario no es una excepción. La buena noticia: con un programa de selección serio, su incidencia se puede reducir drásticamente. La mala: la mayoría de criadores no lo aplica.
Si vas a comprar un cachorro de Presa Canario, esto es lo que tienes que saber para no acabar con un perro que no puede caminar a los 4 años.
Qué es la displasia, en lenguaje claro
"Displasia" significa literalmente "mal desarrollo". La articulación de la cadera está formada por la cabeza del fémur y el acetábulo del coxis, y su función normal depende de que ambas piezas encajen perfectamente. En un perro displásico, ese encaje pierde fijeza: aparece una subluxación, la articulación se desgasta, y el resultado final es artrosis crónica, dolor y cojera.
Lo importante: la displasia no está presente al nacer. Se desarrolla con el crecimiento del cachorro. Por eso un cachorro de 8 semanas puede parecer perfecto y a los 18 meses ser displásico.
Síntomas que hay que vigilar
- El perro se sienta más tiempo del normal y se levanta con dificultad, sobre todo en suelos resbaladizos (terrazo, parquet).
- Camina con un "bamboleo" característico de la cadera.
- Salta como canguro o conejo (movimiento de ambas patas a la vez).
- Las extremidades traseras se notan rígidas al estirar.
- Visto por detrás, el contorno tiene forma de "pera".
- Balanceo del cuerpo sobre los miembros anteriores.
Pero atención: los hallazgos radiográficos no siempre se correlacionan con los síntomas clínicos. Un perro displásico puede no cojear, y un perro con leves cambios radiográficos puede tener notable cojera. La única forma fiable de diagnosticar es la radiografía.
Es genética, pero no solo genética
Está demostrado científicamente que existe una base genética poligénica: hay al menos un par de genes recesivos y el resto son modificadores. Esto significa una cosa:
La displasia de cadera solo se controla a través de la selección de los reproductores. No hay medicamento, no hay dieta, no hay milagro. Si los padres son displásicos, los hijos tendrán mayor probabilidad de serlo.
Pero el ambiente también influye. La sobrealimentación es la mayor influencia negativa: una dieta calórica acelera el desarrollo de la displasia o la hace más severa. No engordes a tu cachorro — el "está rellenito" del que muchos presumen está condenando al perro.
El programa de cría que aplicamos
Hace años se creía que cruzar "normal × displásico medio" era aceptable. Es un grave error. La estadística en gran número de proles demuestra que ese cruce da más displasia, no menos. Hay que descartarlo.
Los puntos del programa de selección que seguimos son:
- Cruzar sólo "normal" con "normal". Sin excepciones.
- NO utilizar:
- Perros normales procedentes de camadas con alta incidencia de displasia.
- Perros normales procedentes de uno o ambos padres displásicos.
- Padres-machos seleccionados con pedigrí normal y que demuestren producir muy pocos —idealmente ningún— descendiente displásico.
- Cooperación entre criadores para identificar machos "superiores".
- Madres seleccionadas con fenotipos en relación a la displasia superiores al de sus padres y al promedio de la raza.
- Solo cuando se baje la frecuencia se podrán fijar estándares de selección "superior".
Qué pedirle al criador antes de comprar
Cuando vayas a comprar un Presa Canario, exige y verifica:
- Certificado de cadera del padre y de la madre (FCI: A o B; OFA: Excelente, Bueno o Regular). Si te dicen que "no es necesario" o "están bien, lo veo yo", es una bandera roja.
- Si es posible, certificados de los abuelos también — y de la línea, no solo de un individuo.
- Diagnóstico precoz a 4 meses: el sistema PennHip ya está disponible en España. Permite saber a esa edad qué cachorros tienen orientación displásica antes de venderlos como reproductores.
- Si compras para reproducción, no compres cachorro: compra un adulto confirmado libre de displasia.
Si tu perro ya tiene displasia
La displasia no es una tragedia. Muchos perros displásicos viven sin sufrir si no se les fuerza. Recomendaciones:
- Ejercicio moderado, pero no forzado. No saltar, no jugar con pelota.
- Adiestrar en obediencia, rastro, caza — no excesivamente.
- Cantidad de comida ajustada para que no engorde.
- Evitar pisos lisos y resbaladizos en casa.
- NO cruzar bajo ningún concepto. Castrar las hembras y vasectomizar los machos.
- Tu veterinario puede valorar tratamientos modernos: triple osteotomía pélvica, pectinectomía, prótesis de cadera modular.
Un perro displásico puede ser un excelente animal de compañía. Pero nunca debe reproducirse. Cada criador que rompe esa regla está condenando a la siguiente generación.
Adaptado del capítulo «Erradicación de las displasias de cadera» del libro El Perro de Presa Canario, su verdadero origen de Manuel Curtó Gracia (Editorial Manuel Curtó, 2024), basado en la consulta del Dr. Miguel Ruiz, Clínica Mediterráneo-Madrid.
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