Volver al blog
Cría· 7 min

El Perro de Ganado Majorero: el ingrediente que los demás no tienen

Prana de Irema Curtó, Perro de Presa Canario del criadero Irema Curtó

Hay una pregunta que llevan años haciéndome y que siempre respondo de la misma manera: ¿por qué los perros de Irema Curtó envejecen bien, tienen bocas completas y guardan como guardan? La respuesta no está en ningún secreto de laboratorio ni en ninguna fórmula inventada. Está en un perro que casi nadie tiene en su genealogía: el Perro de Ganado Majorero.

Tres cruces que cambiaron nuestra línea

En los primeros años de trabajo serio con el Presa Canario, teníamos claro que lo que circulaba por la isla no era suficiente. Los perros que se veían entonces en exposiciones o en manos de particulares acusaban problemas que ningún criador quería reconocer en voz alta: caderas deterioradas a los cinco años, bocas que no cerraban bien, longevidades cortas, instintos de guarda que dependían más del azar que de la genética.

Nosotros hicimos tres cruces fundacionales documentados con Perro de Ganado Majorero. No uno. Tres.

El primero fue Rocky, un ejemplar de Felipe Reyes, de Puerto de la Cruz. Rocky tenía cadera Grado A a los siete años, algo que entonces era excepcional y que hoy sigue siéndolo en razas de trabajo. Lo cruzamos con Vega y de ese cruce salieron Godó, Gira y Guamá, tres perros que marcaron el inicio de lo que hoy es Irema Curtó.

El segundo fue Major I, adquirido a Ramón Sosa Roger en Las Playitas, Gran Tarajal, Fuerteventura. Costó 8.000 pesetas, que en aquel momento era un dinero. Y valió cada peseta.

El tercero vino de Lanzarote: varios machos, más un macho de Diego Febles Lemes. Tres entradas de sangre Majorera en momentos distintos, con ejemplares distintos, de orígenes distintos. No fue casualidad. Fue una decisión.

Lo que el Majorero lleva dentro

Quien no ha trabajado con Majorero de verdad no entiende bien de qué estamos hablando. No es un perro que impresione a primera vista en una pista de exposición. Es un perro que funciona. Y funcionar significa cosas concretas.

Bocas completas. Dentición sin ausencias, cierre correcto, mandíbulas con fuerza real. El Majorero transmite esto de manera consistente y nuestra línea lo ha mantenido.

Longevidad. Tenemos perros que han llegado a los doce, catorce, dieciséis años en condiciones. Eso no es suerte ni buena alimentación. Es genética de base sólida.

Instinto de guarda. No el ladrido ansioso del perro que no sabe qué hace. El Majorero tiene un instinto territorial tranquilo y firme, el que desarrolla un perro que lleva siglos cuidando ganado en condiciones duras. Eso se transmite.

Dobles espolones. Pelo áspero. Son rasgos que en la raza de trabajo tienen un correlato funcional, no son detalles estéticos. El Majorero los tiene y los transmite.

La frase que no se me olvida

Cuando fui a buscar el primer Majorero a Fuerteventura, Ramón Sosa Roger me miró y me dijo algo que llevo décadas repitiendo porque resume mejor que cualquier libro lo que estábamos haciendo:

"Don Manuel, lo que usted anda buscando ya no existe, eso desapareció."

Me lo dijo mientras me vendía el perro. Eso es lo que había: los últimos ejemplares de algo que el mundo moderno había decidido que no servía para nada porque no ganaba concursos de belleza.

Tenía razón en lo de que había desaparecido casi del todo. Y por eso mismo lo que hicimos entonces tiene el valor que tiene ahora.

El error que más lamento

No todo lo que hicimos fue correcto. Hay un perro que se llamaba Arico, un Majorero excepcional, y lo castré. Por error. Por no ver a tiempo lo que tenía delante.

Lo digo en público porque los errores en cría son permanentes. Arico no dejó descendencia. Eso es una pérdida real y la responsabilidad es mía. En este trabajo no hay manera de deshacer ese tipo de decisiones.

Lo que hay hoy y lo que viene

Actualmente tenemos cuatro especímenes de Perro de Ganado Majorero en el criadero: dos machos y dos hembras. Hemos localizado cuatro más fuera. Trabajamos en esto junto a Juan Fuentes Tabares dentro de un programa de recuperación que no tiene prisa pero que tampoco se puede detener.

La mayoría de familias actuales del Presa Canario no tienen ni un solo Majorero en su genealogía. Eso no es un juicio de valor sobre otros criadores. Es un hecho que cualquiera puede verificar mirando pedigríes. Lo que diferencia a Irema Curtó del resto no es el número de títulos ni el marketing. Es esta sangre que la mayoría perdió o nunca tuvo.

Cincuenta años de trabajo nos han enseñado que un criadero vale exactamente lo que valen sus decisiones fundacionales. Las nuestras están documentadas. Los perros que producimos son la prueba.

Si quieres conocer los perros, ver cómo son en persona y entender de dónde vienen, puedes contactarnos directamente. No vendemos perros a todo el mundo, pero sí hablamos con quien tenga interés real en saber lo que está comprando.

¿Buscas un Presa Canario auténtico?

Hablemos sobre nuestras camadas y nuestro modo de criar.