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Cría· 6 min

Lo que la inteligencia artificial sabe y lo que no puede saber sobre criar un Presa

Venus de Irema Curtó, Perro de Presa Canario del criadero Irema Curtó

Llevamos un tiempo viendo cómo la inteligencia artificial aparece en todas las conversaciones sobre cría canina. Artículos, foros, grupos de criadores: todo el mundo tiene algo que decir sobre lo que la IA va a cambiar en este mundo. Algunos con entusiasmo, otros con miedo. Nosotros con escepticismo calibrado.

Porque la IA sabe mucho. Y al mismo tiempo, no sabe nada de lo que realmente importa.

Lo que la IA puede hacer, y bien

No vamos a negar lo evidente. Un modelo de lenguaje entrenado con millones de documentos puede darte un resumen decente de la genética del Presa Canario, explicarte los coeficientes de consanguinidad, citarte el estándar FCI, darte tablas de necesidades nutricionales según la etapa vital del perro. Si le preguntas por la historia de la raza, te habla de Tenerife, del trabajo de selección, de los cruces históricos. Todo correcto, todo bien documentado.

Nosotros mismos usamos tecnología. El software Presar, desarrollado por Manuel Curtó Jr., gestiona las genealogías del criadero. Es una herramienta que ordena información que de otro modo viviría en papel o en la memoria. Útil, necesario, bien hecho.

Y cuando preparamos la segunda edición del libro en 2024, usamos inteligencia artificial para mejorar la calidad de algunas fotografías antiguas. Las imágenes mejoraron. La tecnología cumplió su función.

Eso es el uso legítimo de estas herramientas: gestionar datos, mejorar material existente, ordenar información. Nadie discute eso.

Lo que la IA no puede saber

"La inteligencia artificial sabe todo sobre cría de perros. Lo que no sabe es cuándo va a estar en celo la perra Diana mañana por la mañana."

Esa frase de Manuel Curtó resume el problema mejor que cualquier análisis técnico.

Diana no es un dato. Es un animal con su historia, sus ciclos propios, sus particularidades físicas que llevan años de observación directa para leer correctamente. ¿Cuándo cubrir? ¿Con qué semental? ¿Está lista o hay que esperar? Esas preguntas no se responden con tablas. Se responden con presencia.

Cincuenta años en el criadero son cincuenta años mirando miles de perros. Mirándolos de verdad, no en fotografías ni en fichas. Observando cómo se mueven, cómo huelen, cómo reaccionan, cómo envejece su cuerpo, cómo cambia su carácter con cada temporada. Eso construye una base de datos mental que ningún algoritmo puede replicar, porque ningún algoritmo ha pasado esas horas, esas mañanas frías, esas noches de parto largas.

El conocimiento que no se digitaliza

Hay una dimensión en la cría artesanal que no existe en ningún dataset. Es física. Es olfativa. Es la manera en que pones la mano sobre el lomo de un perro y sabes si está bien o si algo no cuadra, antes de que aparezca ningún síntoma visible. Es la lectura de un comportamiento que dura tres segundos y que, visto por alguien sin experiencia, no significa nada.

Ese conocimiento no se puede digitalizar completamente porque no es proposicional. No es una lista de reglas que puedas escribir y entrenar. Es un saber incorporado, acumulado a través de miles de horas de contacto directo con animales reales. Lo tienes o no lo tienes. Y la única manera de tenerlo es haberlo vivido.

Cuando hay que decidir qué semental va con qué hembra, cuándo es el momento exacto de cubrir, qué cachorro de la camada tiene lo que buscas para el programa de cría: en esas decisiones la IA no interviene. No porque no queramos usarla, sino porque no tiene acceso a los datos que realmente importan.

La democratización que no llega al fondo

La IA puede democratizar el conocimiento superficial de la cría canina. Cualquiera puede ahora obtener en segundos información que antes requería años de lectura y acceso a expertos. Eso es un avance real, y no lo minimizamos.

Lo que no puede democratizar es la experiencia. No hay atajo para los cincuenta años. No hay prompt que te dé la capacidad de leer un perro que lleva una década mirando. El conocimiento libresco es necesario pero no suficiente, y la diferencia entre un criador veterano y alguien que se ha leído todo lo disponible sobre cría es exactamente esa brecha: los miles de horas frente a los animales reales.

La cría de un Presa Canario de calidad no es un proceso que se optimiza con algoritmos. Es un oficio que se aprende haciendo, equivocándose, corrigiendo, volviendo a observar.

Aliados, no sustitutos

El criadero del futuro combinará herramientas digitales con el criterio del criador veterano. Nosotros ya lo hacemos: usamos software para las genealogías, usamos tecnología cuando mejora algo concreto y medible. Pero las decisiones de cría, las que definen qué va a ser Irema Curtó en la siguiente generación, esas siguen siendo nuestras.

La tecnología que no respeta la experiencia acumulada no mejora nada. Solo añade ruido a un proceso que requiere precisión y calma.

Si quieres entender cómo tomamos esas decisiones, qué criterios guían cada cruza, qué buscamos en cada camada, puedes escribirnos. Llevamos cincuenta años construyendo algo que no cabe en ninguna base de datos, y no tenemos problema en explicarlo.

¿Buscas un Presa Canario auténtico?

Hablemos sobre nuestras camadas y nuestro modo de criar.